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Una nueva movilización para no olvidar y conservar la memoria

El 24 fue feriado para una parte de los argentinos. Para otra fue un día de movilización en las principales plazas del país. Memoria. Aquí un crónica de lo que sucedió en la ciudad.

En la Argentina hubo más de 800 centros de detención, tortura y exterminio. Allí se cometieron delitos contra la humanidad, como secuestros, torturas, desaparición forzada, vuelos de la muerte, delitos sexuales, robo de bebés, asesinatos y robo de los bienes.

Fueron 30.000 las personas desaparecidas, fue un genocidio. De los más grandes de la historia de latinoamericana, detrás del operativo cóndor digitado por Estados Unidos.

Todo esto fue posible tras el ejercicio de la violencia instaurado desde un golpe militar que cometió delitos de lesa humanidad bajo el Terrorismo de Estado.

También este plan de exterminio contó con la complicidad de educadores, medios de comunicación y la iglesia. Tampoco hay que dejar de mencionar al sector empresarial privado, sobre todo a los favorecidos y cómplices en aquellos tiempos, como Ford y Ledesma, tan sólo por citar algunos ejemplos.

Tras el advenimiento de la democracia, el avance de la justicia por apresar a los militares genocidas fue más que importante, sobre todo en los últimos diez años.

Gracias a políticas públicas decididas a generar cambios en este campo, que bien cabe reconocer a la gestión de gobierno nacional anterior, pero principalmente gracias a la lucha incansable de diferentes y diversos organismos de derechos humanos.

Vale la pena poner en el tintero esta información porque es justamente todo esto lo que el gobierno nacional actual pretende borrar esta parte de la historia, de a poco, pero con insistencia.

En este último tiempo también se ha intentado poner en agenda pública la mal afamada “teoría de los dos demonios”. Quizás, esto se pueda ver más claramente con la obstinación del beneficio de la prisión domiciliaria a genocidas de renombre durante este año.

Tal es el caso de Etchecolatz, y el más reciente es el pedido del gobierno para que Astiz pase sus últimos días en su casa.  Sin olvidar el intento de promover ley del 2×1 en el 2017.

La justicia tuvo que dar marcha atrás ante esta avanzada de reconciliación con los militares y la sociedad, porque la presión social en las calles fue contundente.

¿Cómo no iba a ser especial este 24 de Marzo?… Como no acompañar a las “Madres” y a las “Abuelas”.

No importa donde lo hayas hecho. Sí en la primera marcha, o en la segunda. Lo importante era estar. Ser parte nuevamente de la historia de la democracia.

Aquella que aún permite, a pesar de las dificultades, poder manifestarse en las calles para resistir.

Poder movilizarse rodeado de miles de personas, del Congreso a la mítica Plaza de Mayo. Es un momento único, siempre distinto, con emociones distintas. Se siente en el corazón, en la piel.

Caminar junto a los más grandes, aquellos sobrevivientes. Con jóvenes, con niños y niñas. Incluso hasta con mamás y papás con bebés. Con el característico olor a los patys y los choris, infaltables en toda gran movilización. Con la militancia, o sin ella. En familia, o con amigos. Con el sonido de los redoblantes y bombos de fondo.

Una de las imágenes más conmovedoras es cuando uno se cruza entre la multitud, a aquellas personas que se mueven de manera independiente, llevando el cartel de su familiar desaparecido.

Hubo espacios y momentos para expresiones artísticas. Con performances actorales y musicales. Remeras y carteles conmemorativos. Ya son 42 años. Y la lucha continúa, y los gritos también.

Por los 30.000 compañeros desaparecidos, por los juicios, los castigos y la cárcel común, donde los militares deben permanecer.

Porque como dice el cántico, ¡como a los nazis les va a pasar, adonde vayan los iremos a buscar!

Fotografía: Infobae.

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