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“La planificación urbana tradicional tiene que incorporar la visión del paisaje urbano como una construcción colectiva”

Laura Corbalán Vieiro y Roberto Campana son dos investigadores de la UFLO que trabajan en el proyecto sobre el paisaje cultural y urbano de Flores, encabezado por Guillermo Tella. En esta entrevista nos cuentan cómo avanza el trabajo de investigación.

La Comuna 7: ¿De qué se trata el proyecto que realizan?

Laura Corbalán: Nosotros estamos trabajando desde mediados del año pasado en este proyecto de paisaje cultural de Flores y la construcción de este paisaje. Básicamente, partimos de la hipótesis que los paisajes son una construcción colectiva y que las construcciones colectivas que se hacen bajo un consenso y desde la participación ciudadana traen paisajes más identitarios, con mucho más valor, con un valor de apropiación para estas comunidades, que paisajes fragmentados que se leen de manera separada. El paisaje por definición es una construcción sobre un sustrato natural, como puede ser una montaña, en nuestro caso una llanura, con ríos, con bañados, con diferentes asimetrías. Sobre esta llanura se estableció la Ciudad de Buenos Aires. Tenemos ese componente natural y una componente antrópica, una componente de la acción del hombre en el territorio. El paisaje tiene esas dos componentes y todo el tiempo están dialogando y articulando. No entendemos el paisaje como algo pictórico o como un escenario, como un cuadro, como una fotografía, sino que entendemos el paisaje como algo dinámico. Partimos de esa concepción del paisaje para aplicarlo al terreno de Flores, entendiendo que estas dinámicas se dan en distintas variables y en distintos ejes territoriales, sociales, económicos, culturales, que pueden ser detectados, medidos, analizados.

LC7: ¿Cómo surgió el proyecto y cómo armaron el equipo?

LC: Nosotros acá desde la universidad vimos como muy necesario generar un vínculo más estrecho con la comunidad. En reiteradas reuniones que hemos tenido los docentes de la universidad surgía este tema de generar actividades de extensión a la comunidad. Guillermo Tella es titular de la materia de Planeamiento Urbano de la universidad, yo soy docente y pensamos cómo podríamos generar un proyecto de investigación sobre Flores que dé la posibilidad de generar este vínculo con la comunidad. Empezamos a buscar antecedentes, empezamos a encontrar unos trabajos de materias de grado de la universidad de Flores que trabajaron más con un relevamiento del patrimonio histórico y cultural de Flores y como Guillermo Tella tiene también investigaciones desarrolladas en cuanto al paisaje cultural y urbano, trajo la idea, lo debatimos y dijimos de proponerlo. Así que propusimos hacer este proyecto, lo aprobaron, lo vieron como un proyecto que puede llegar a abrir puertas tanto a la comunidad como dejar herramientas de gestión del paisaje.

LC7: ¿Cuántos son en el proyecto?

LC: Somos el director Guillermo Tella, la arquitecta Nancy Latagliata, el arquitecto Roberto Campana, el arquitecto Ariel Seijo, y yo.

LC7: ¿Cuáles son los objetivos que se plantean?

LC: Nosotros estamos planteando dos objetivos del proyecto: mejorar lo que es el catálogo de hitos patrimoniales y culturales y generar alguna publicación o herramienta que quede en manos tanto de la comunidad y de la gestión para el tratamiento del paisaje de Flores, que incluya lo que la comunidad entiende por paisaje.

LC7: ¿En qué instancia se encuentran ahora?

LC: Estamos ahora en una instancia de construcción del diagnóstico, produjimos toda una etapa de análisis de Flores y si bien trabajamos en Flores, cuando uno habla del paisaje excede los límites jurisdiccionales porque por ejemplo, todo lo que se llama Bajo Flores, antes eran todos los bañados que incluían Parque Chacabuco, Pompeya, hasta el Riachuelo mismo, entonces, excede el límite jurisdiccional el concepto de paisaje. Por eso trabajamos con unidades de paisaje. Esto quiere decir que a través del análisis que hicimos del territorio, empezamos a detectar áreas con ciertas características homogéneas, áreas con características similares, como características del mismo tejido urbano, del mismo uso del suelo, mismas actividades, como por ejemplo un área residencial. Ahí empiezan a aparecer ejes comerciales como Avellaneda, Rivadavia, Carabobo, que empiezan a tener distintas densidades de comercios. Nosotros detectamos cuatro grandes unidades de paisaje: el primero, sería el norte de Flores desde Avellaneda hacia el norte del barrio, con Avellaneda como un eje estructurante con todo su eje comercial e industria textil. El segundo, mucho más céntrico, sería desde Avellaneda hasta Alberdi o Directorio, que es este casco histórico que todavía tiene características de pasado de Flores, de casas quintas, es la porción de territorio que todavía tiene más patrimonio cultural. El tercero, sería una unidad de paisaje que está más relacionada con la Autopista 25 de Mayo, que la clasificamos como una unidad de análisis en sí porque tiene sus propias dinámicas disruptivas con el tejido urbano, tiene sus propias lógicas. Y la cuarta unidad de paisaje sería lo que se llama Bajo Flores que es el área de los grandes equipamientos urbanos como son el cementerio, los clubes, AySA, CEAMSE, la Villa 1-11-14, el Barrio Rivadavia 1 y 2, que tienen características de grandes predios urbanos que fueron ocupados a través de distintas situaciones históricas y que dan a esta porción de territorio características homogéneas, similares. Esas unidades de paisaje se pueden a su vez subdividir. La unidad de análisis es un concepto teórico que se puede llevar de lo macro a lo micro. Una unidad de paisaje puede ser analizada en sí misma y se pueden empezar a encontrar distintas unidades de paisaje.

LC7: ¿Cómo son las dinámicas entre los diferentes ejes?

LC: Cuando fuimos a hacer los relevamientos al territorio, empezamos a detectar ciertas dinámicas de relación. Por ejemplo, detectamos el eje de Carabobo como un eje representante de la comunidad coreana, como un eje que está en pleno proceso de transformación y su paisaje, que fue construido y asimilado como este barrio coreano, empieza a entrar en una decadencia. A la vez encontramos que empieza a haber todo un desarrollo sobre la unidad de paisaje de Avellaneda, un desarrollo textil y muy importante que empieza a ser un atractor de esta población coreana. La población coreana empieza a migrar del eje de Carabobo hacia el eje Avellaneda y su zona lindante. Entonces, se está produciendo este cambio de paisaje, en donde uno ya no reconoce ese típico barrio coreano que empieza a perder y a mezclarse ya con otro paisaje más relacionado en Castañares a comercios de cultura boliviana, paraguaya. Cuando uno llega a donde termina Carabobo en Castañares y después se hace avenida Corea, empieza a haber un montón de restaurantes de Bolivia. Ese cambio de paisaje está en ese proceso. Empezamos a detectar situaciones de una unidad de paisaje que se vinculan a otras. O, por ejemplo, el hecho de lo que es la pérdida de la identidad, o la pérdida del patrimonio con la traza de la autopista, eso también lo estuvimos analizando porque una unidad de análisis que podría ser leída como el Barrio Bonorino-Varela, la autopista generó una división y una fragmentación que hace que estos barrios tengan distintas dinámicas y distintas características. El de Varela se vinculó mucho más al tejido sur más olvidado y tuvo mucho más recambio de tipologías, se remodelaron más las casas y se perdió esa lógica de las manzanitas tallarines y de la tipología de vivienda originaria que en el Bonorino. Entonces, esas dinámicas y esas vinculaciones son las que empezamos a detectar cuando empezamos a hacer un análisis más particular de cada fragmento.

LC7: ¿Cómo obtienen la información para el análisis?

LC: Nosotros estuvimos trabajando en todo lo que es el análisis con mucho relevamiento in situ, con recorridos, con fotos satelitales y recorridos virtuales. Cuando uno habla de paisaje también habla de percepción, no es sólo lo que uno mira del paisaje, sino lo que uno percibe del espacio, y ahí entran en juego los cinco sentidos del observador. Nosotros tomamos como referente a Kevin Lynch, que fue un urbanista que escribió un libro llamado “La imagen de la ciudad” que en realidad es un libro que muestra los resultados de una investigación de él donde, a través de la entrevista de muchos ciudadanos de cuatro ciudades norteamericanas, logra detectar ciertos patrones de reconocimiento de componentes de la ciudad. Todas las personas entrevistadas cuando empezaban a describir su barrio, su ciudad, hablaban de las calles, todas hablaban de algún recorrido que hacen de su casa al trabajo o de cómo eran los alrededores de su casa. Decían que calles no se animaban a transitar o marcaban bordes cuando aparecían vías de tren. Lynch, después del análisis de todas estas entrevistas, concluye en que la ciudad tiene cinco componentes que hacen a su imagen, a lo que uno percibe, a lo que uno lee en una ciudad. Esos componentes son los que nosotros tomamos para hacer estos relevamientos perceptuales de Flores. Esos componentes son: las calles; los distritos o barrios, que nosotros más bien lo relacionamos a áreas homogéneas con las mismas características; los nodos, que son puntos de referencia a los que uno puede ingresar, por ejemplo, los nodos de intercambio modal de transporte, como Plaza Flores. Estos nodos son referencias y que permiten a uno hacer estos intercambios. Luego están los bordes y límites, en donde existen límites muy físicos como puede ser la autopista, en ciertos puntos donde hay calles cortadas, y otros que si bien tienen paso físico pueden generar límites virtuales porque hay depósitos de autos de las comisarías, entonces, da miedo o inseguridad pasar por ahí. También, están los hitos, que son puntos de referencia pero ya no son accesibles, sino que son monumentos, antenas, carteles publicitarios que uno toma de referencia, son caminos en la ciudad.

LC7: ¿Qué metodología utilizan?

LC: Incorporamos estudiantes de Planeamiento y lo que hacemos es dividimos por temáticas. Como entendimos que el paisaje está compuesto por distintos elementos: sociales, dinámicas comerciales, económicas, físicas, territoriales, ambientales, nos dividimos por temáticas, analizamos la temática del transporte, la dinámica de la conformación del espacio público, la dinámica de la caminabilidad y el peatón, la dinámica sensorial y perceptual. Entonces, elaboramos fichas que tienen una parte cuantitativa de conteo. La relación entre peatón y el vehículo particular o el transporte público, relaciones entre aceras y el peatón, esas relaciones son parte de los componentes cualitativos. A raíz de esas fichas que elaboramos sacamos las reflexiones de cada tramo que hacemos y vamos detectando así las unidades del paisaje, los límites, los bordes. Un concepto que estudiamos es el tema del borde. En un momento estuvimos debatiendo porque en el caso de Flores, en realidad, no estamos hablando de un borde urbano. Sin embargo, cuando empezamos a estudiar la historia y a investigar nos pareció interesante encontrar esta diferenciación entre lo que fue Flores centro y su casco histórico y el Bajo Flores, de la avenida Eva Perón hacia el sur, y entender que ese borde en su momento era muy concreto, que todas esas tierras bajas eran inundables, eran rellenos sanitarios, basurales, y como esa característica de borde hizo que Flores crezca de manera dispar, con el norte mucho más consolidado que el sur, y cómo ese borde empieza a ser más difuso, que hoy no se lee tanto, que se entiende como un todo, pero que fue enfatizado con la aparición de la Autopista 25 de Mayo, así que es un concepto interesante que lo tenemos también ahí. Uno cuando arranca a investigar a veces abre un montón de puertas y después empieza a generar esas conclusiones que te permiten generar un camino más específico.

LC7: ¿Cuáles transformaciones históricas consideran como las más relevantes en el último tiempo?

LC: Estamos todavía en pleno análisis y vamos incorporando estas informaciones cuando vamos detectando estas dinámicas. En cuanto a hechos históricos recientes que fuimos analizando, fue la incorporación del Centro de Transbordo en Rivadavia. El paisaje está en constante transformación, hay elementos que disrumpen, que lo cambian. Por ejemplo, la imagen de tener todos los colectivos en la Plaza Flores para tener todas las paradas sobre Rivadavia, cambia el vínculo directo entre las paradas y el comercio que te vende la bebida mientras vos esperás el colectivo, son acciones que se fueron perdiendo. Ahora la gente va al centro de Rivadavia, espera el colectivo ahí, está más organizado, tenés más referencias con las cuales orientarte y se empieza a generar un cambio en este vínculo y este uso del espacio público se transforma completamente. Esto trae afecciones al comercio, a lo que es la seguridad/inseguridad, calles o veredas menos transitadas, comercios que cierran más temprano, trae un montón de cambios que afectan al paisaje. Hemos analizado también un poco la historia de la autopista, cómo fue el contexto y los planes de la autopista en la época de la dictadura, la expropiación de todos los terrenos, y el Cementerio de Flores, entendiéndolo también como fue mutando su posición en el barrio, pasando desde el centro histórico al lado de la Basílica, luego a un terreno en la calle Tandil y luego a fines de 1860 su actual ubicación. Hay que entender cómo los procesos históricos son impulsores de esos cambios. En términos de André Corboz, que habla del territorio como un palimpsesto, que es un papiro viejo que se usaba para escribir y documentar situaciones que luego se borraba y se volvía a sobrescribir, pero que se podía llegar a ver lo que había quedado escrito antes, entonces, siempre va quedando como un rastro de la información previa, de la huella. Él habla del territorio como un lugar en donde cambios históricos se van acumulando y nosotros decimos que van generando nuevos paisajes pero siempre podés leer el paisaje anterior y los hechos que dan cuenta de cómo es Flores hoy.

LC7: ¿Cuál sería el rol del Estado en todas estas transformaciones?

LC: Lo que pensamos es que es necesario que lo que se llama la planificación urbana tradicional, que muchas veces está caracterizada por decisiones políticas sin tener en cuenta la opinión del vecino, tiene que incorporar la visión del paisaje urbano como una construcción colectiva para incorporar una opinión del que vive el día a día y el que es parte de las transformaciones. Justamente, un poco lo que buscamos con este proyecto es, por un lado, generar un vínculo muy cercano con la comunidad y también dejar herramientas para lo que es la gestión pública. Por un lado, construir con la comunidad el paisaje cultural de Flores. En agosto tenemos el primer taller participativo que lo hacemos en vínculo con el Consejo de Planeamiento Estratégico de la Ciudad de Buenos Aires y la universidad. Vamos a convocar a los vecinos y a organizaciones civiles de Flores para entre todos consensuar y elaborar un diagnóstico. Nosotros queríamos adelantarnos y estamos trabajando con nuestro propio diagnóstico y en base a eso mostrar y consultar si están de acuerdo o no o qué ven los vecinos. Consideramos desde ya que el Estado tiene que tener un rol más activo y un poco cuando vemos los procesos de cambio del paisaje, vemos que hay procesos de cambio que son más dinámicos, que muchas veces responden a dinámicas sociales y económicas y hay procesos de cambio mucho más lentos que responden a una parte más tectónica, más estándar de la Ciudad, a la edificación, al crecimiento. Uno cuando realiza un plan de crecimiento para una ciudad, lo va a ver ejecutado de acá a veinte años. Entonces, hablar de esos plazos lleva a entender que hay distintos tiempos y que hay que mirar esos dos tiempos: tanto Estado como ciudadanos, y entenderlos. Un investigador de la Universidad del Museo Social Argentino, Fabio Márquez, hablaba de los paisajes disruptores, y él hablaba del Metrobus, específicamente, como un elemento que fragmenta, que diluye el paisaje. De repente vos podés tener un Metrobus pasando por el frente de la Basílica, como podés tenerlo enfrente de una avenida comercial con un tejido sin hitos patrimoniales, entonces, es el mismo Metrobus aplicado de manera sistémica y global en toda la ciudad. Entonces, no hay un diálogo pensado de cómo debería ser el Centro de Transbordo de Flores, cómo tendría que ser el Centro de Transbordo de Sáenz, sino que son iguales, tienen las mismas características. Hay políticas que se desarrollan a nivel global genérico y eso es un poco lo que atenta contra el paisaje, que es la interpretación de cada comunidad del medio en el que vive, del lugar donde vive, la apropiación y la construcción.

LC7: ¿Cuáles son los próximos pasos?

LC: Queremos cerrar la parte de relevamiento con el primer taller participativo. Nuestro relevamiento lo cerramos la primera semana de agosto, la segunda semana, el jueves 16 de agosto a las 19 se hace el taller de diagnóstico colectivo. Estamos debatiendo un poco la metodología pero lo que vamos a hacer es un mapeo en conjunto con los vecinos y las organizaciones civiles que quieran participar. Esos mapeos los vamos a debatir en ese taller y van a ser material base para que nosotros cerremos lo que es el diagnóstico de Flores. Para después pasar a lo que se llama jerarquización de problemas y pasar a una fase propositiva como qué herramientas hay hoy en distintas ciudades para intervenir en lo que es el paisaje y recuperar áreas degradadas, mejorar vinculaciones comunitarias para revitalizar el paisaje, recuperar paisajes degradados.

LC7: ¿Cuál dirían que es la problemática característica de Flores?

LC: Cuando uno se acerca a Flores, al menos desde mi experiencia, como que uno tiene por ahí ciertos paisajes, lo que Lynch habla de la imaginabilidad, del imaginario colectivo. Uno piensa en La Boca y le viene a la mente Caminito, la Bombonera, enseguida se te viene a la mente algo. Mi imaginario colectivo de Flores era la plaza, el subte, la iglesia, el tren, la estación, esa dinámica era Flores.

Roberto Campana: El trabajo que hicimos en el Bajo, te preguntás qué le da identidad a Flores. Con el trabajo realizado desde distintas percepciones, quizás llegando a la zona del Barrio Rivadavia 1 y 2, pasando avenida Castañares, la imagen urbana y pública es distinta. El espacio se cedía más a las actividades colectivas de la gente y detectábamos que se brindaba de otra manera para las actividades lúdicas de distintos sectores. Fuimos también un sábado donde se perdía ese imaginario urbano de inseguridad de este sector. Hay un montón de espacio verde público para la gente, para el disfrute.

LC: No sé si se repiten problemáticas, ni si se pueden detectar algunas más importantes que otras. Si hoy me dicen Flores, yo te digo diversidad. Hay de todo porque tenés un sur con toda una dinámica comunitaria de inmigrantes de otras comunidades. Algo que hablábamos es esto del espacio público de Flores al que estamos acostumbrados, es un paisaje de gente de paso, que va y viene, que usa medios de transporte, que para, compra algo y sigue. Entonces, tenés comercios, tenés transportes, tenés edificios patrimoniales que son el escenario de todas estas dinámicas. Y de repente vas a un sur donde la calle se empieza a usar para sentarte con otra persona a sentarte a charlar, en el polideportivo.

RC: Incluso el cementerio, que lo transitamos, era un lugar agradable para estar por el gran espacio verde que proponía. Después el paisaje se fragmentaba con varios predios en desuso, con paredones grandes y poco transitados. En el cementerio uno puede entrar un día de semana y encontrarse con este silencio que te lleva a meditar en el paisaje, que está en un punto alto, que te permite tener una visual de la ciudad hacia lo que eran los bañados de Flores.

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