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Más de 90 años de amateurismo

El club DAOM es una de las instituciones deportivas más importantes y antiguas de la Comuna N° 7. En la siguiente nota te contamos sobre su pasado, presente y futuro de la mano de Fabio Espinal, actual presidente de la entidad, que asumió el 1° de octubre.

Fundado el 12 de octubre de 1927 por empleados y obreros de la Sección Conservación y Tranvías de la Municipalidad de Buenos Aires, el primer nombre del club DAOM fue Club Atlético Conservación y Tranvías.

Recién en 1929, el club se trasladaría a su ubicación actual en Varela 1802.

Su segundo nombre sería Club Dirección Autárquica de Obras Municipales hacia 1936 y en 1943 tomaría su nombre definitivo: DAOM, es decir, las siglas de la antigua repartición municipal.

“Desde el 2001 que al club estamos tratando de levantarlo. En los ´90 el club supo tener casi 15 deportes federados, con una masa societaria del triple de lo que tenemos hoy”, nos comenta Fabio Espinal, Presidente de la Comisión Directiva del club cuyo deporte principal fue el béisbol hasta que en 1949 se realizó un amistoso de rugby entre otros dos clubes de la época.

Eso llamó el interés de los jóvenes de la institución por practicar esta actividad y el 9 de julio de 1950, DAOM jugó su primer partido de este deporte.

“El club tiene que crecer con socios. Hay que motorizar todos los deportes y buscar que el club vuelva a ser lo que era. Volver a tener los deportes con las instalaciones que hay”, remarca Espinal.

En 1953, el club empezó a competir y se inauguró la cancha de rugby sobre la avenida Castañares. En la década del ´60, junto al crecimiento de la cantidad de jugadores, el club tomó los colores actuales para su indumentaria: azul, blanco y rojo a tres franjas horizontales, pantalón azul y medias azules con vivos blancos y rojos.

“El club comenzó siendo un club municipal que con el transcurso de los años pasó a ser una entidad privada pero el terreno sigue siendo del Estado y el club tiene un derecho de uso que se va renovando cada diez años. El año pasado vencía el derecho de uso y nos ponía en una situación bastante endeble porque había distintos proyectos sobre el terreno que nos generaban mucha preocupación porque en definitiva nos sacaban la casa”, explica Espinal, quien dirige la Comisión Directiva que asumió el pasado 1 de octubre.

“El comunero Alejandro Caracciolo colaboró muchísimo para llevar el proyecto de renovación a la Legislatura. Se votó y tuvimos una audiencia pública para contar la función social del club. Nosotros entendemos que con todo el conflicto social que hay hoy, después de la familia y la escuela, el club es un eslabón muy importante en la formación y contención de los chicos”, detalla Espinal quien agrega que “el primer desafío que tenemos es recomponer la administración del club, que va a estar acompañada de una convocatoria de socios y ex socios”.

Actualmente, el club cuenta con instalaciones para practicar rugby, hockey, tenis, patín y béisbol, a lo que se suma la pileta olímpica descubierta, el gimnasio y demás espacios de recreación en su sede principal y tres canchas de rugby y una de fútbol en el anexo ubicado más al sur de la ciudad.

“Lo más importante para nosotros es que se conozca que en el barrio está la posibilidad de aprender a jugar al rugby con un costo muy bajo al alcance de todo el mundo y con gente de espíritu amateur. Lo logrado hasta ahora es importante pero no hay que tomarlo como un techo. Se tiene que tomar como un piso para seguir creciendo. Todos los deportes tienen que potenciar su número de socios”.

Una de las dificultades que tiene el club como la mayoría de los clubes de barrio es el problema de las tarifas: “Lo que es tarifas en la coyuntura actual de este país no estamos exentos. Nosotros realizamos todas nuestras tareas de entrenamiento por la noche. El rugby se entrena en la semana. Tiene un movimiento y consumo energético porque se entrena de noche y equipamiento y de instalaciones con gas para que se puedan bañar tanto en el anexo como en la sede principal tenemos unas calderas gigantes con un gran consumo de gas. Con una base de 300 jugadores entrenándose todas las semanas y realizando actividades obligatorias por torneos los fines de semana tenemos un consumo del que no podemos escapar”.

En las décadas del ´70 y el ´90 el club lograría participar de la Primera División con los clubes más importantes de Buenos Aires. Actualmente, el club es parte del torneo de Primera C, cuenta con 60 jugadores aproximadamente y pelea los puestos de ascenso.

“Lo que sí tenemos nosotros es un plan para llevar el rugby a los colegios. Nuestra base de nuestros jugadores juveniles van a los colegios del barrio. Entonces, nuestro plan es reforzar eso. Están las instalaciones y eso es la base para poder recuperar la competencia, el flujo de socios. Es un club familiar, a la familia le tenemos que dar las opciones para que los hijos puedan elegir el deporte que quieren y tener competencia y calidad. Particularmente, nuestro deporte desgraciadamente todavía no es muy conocido, si bien ha crecido en los últimos años. Así y todo no logramos tener una llegada. Hay todo un falso mensaje de que el rugby es para la clase alta y eso acá en el club está comprobado con la historia del club y con los años del club que eso no es así”.

Otro de los hitos de este club es el nacimiento de la división femenina, conocida como las Panteras de DAOM, quienes también participan de los campeonatos de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA).

“Hemos comprobado que los chicos que vienen se quedan 10 años, 12 años, 20 años. El que entra al club es difícil que deje. Tratamos de meter eso, inclusión de género e inclusión de clase social”, de eso se trata DAOM.

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