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Hay un mundo mejor

La organización “Red Puentes” tiene una casa de atención y acompañamiento comunitario de consumos problemáticos en el Barrio de Parque Chacabuco. Valiosas dignidades en la lucha por modificar sus propias realidades cotidianas.

Caminando en Parque Chacabuco por la calle Faraday, de repente me encontré con el frente de una casa bien arreglada. En su puerta de madera, una reja negra, y más arriba un cartel que decía “Red Puentes, abordaje comunitario de consumos problemáticos”. Enseguida pensé: este es un espacio que les vecines de nuestra comuna merecen conocer. Fue así que me contacté con esta organización que trabaja de manera cooperativa, de lunes a viernes de 9:30 a 17:30. El calor rajaba la tierra. Las calles, un desierto. Conversé con Luciana Andrés, una de las psicólogas que trabaja allí en el equipo interdisciplinario. Una recepción refrescante. Un vaso de agua helada y un lugar dentro de la casa donde circula el aire que nos alivió, al menos de a ratos. Recorrimos el lugar. Hay pibes y pibas que caminan de un lado para el otro, otros descansan sentados, y otros prefieren cocinar o lavar la ropa. “Es bastante interesante el inicio de esta casa en particular, que abre en marzo del 2018 para los asistentes y nosotros pudimos alquilar la casa un ratito antes. Se conformó el equipo y tuvimos tiempo de conocernos. Somos tres psicólogas, un y una trabajadora social, y tenemos 4 o 5 operadores”, comentó Luciana. Estos últimos funcionan como referentes de los asistentes, pero “todes participamos en todo”, nos aclaró. “Esto es una CAACs (Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario) que depende del SEDRONAR, funciona en Red, y están en todo el país. Participan un montón de organizaciones”, precisó Luciana. La red que se ocupa territorialmente de esta parte de la comuna, pertenece al “Movimiento Popular la Dignidad” (MPD). El abordaje comunitario a los consumos pone el foco en la mirada interdisciplinaria, ahí radica la diferencia con otras maneras de afrontar los consumos de drogas. “Las problemáticas para nosotros son multicausales”, indicó la profesional. Muches pibes de los que asisten a la casa circulan por el Bajo Flores. “Tenemos parte de nuestra población que asiste al parador de Retiro, la gran mayoría se encuentra en situación de calle”.  Los consumos más comunes son la pasta base y el alcohol. Si bien muches de les asistentes se acerca de manera espontánea a la “Red”, también el equipo de trabajo sale a hacer recorridas por el Bajo. “Otros llegan por “derivación”, por ejemplo desde un hospital hacia un centro de día como este”. En su estadía les asistentes de a poco van incorporando hábitos de higiene y cuidado personal, y también de poder entender la importancia de cuidar ciertos objetos. “La casa es de todes, y la convivencia que buscamos en comunitaria, también establecemos rutinas, por eso lo de los horarios de funcionamiento”. Algunes se quedan unas horas, y otres van y vienen. El cuidado de la convivencia es muy importante, estrictamente dentro de la casa no se consume y tampoco se pueden ingresar elementos de consumo. Todo tipo de violencia es rechazada.

COMBATIR ESTIGMAS

La charla continuó y Luciana dijo: “Tratamos de romper con los estigmas, de cómo nos ven afuera, que esperan de nosotros, y a como nos tratan. Siempre teniendo en cuenta el contexto, de que formamos parte de un pueblo que sufre una crisis con una represión que viene atrás para sostenerla”. Al comienzo de cada jornada, les asistentes cuentan cómo se sienten, y también se trata sobre algún tema de actualidad de manera asamblearia. “Hacemos una asamblea de apertura y una de cierre, también distribuimos las tareas, como limpieza, cocina, listado de quienes se quieren bañar, etc. Después se van acercando para ir charlando, para luego meternos más de llenos en un tratamiento”, contó la especialista Andrés. Desde la casa, quieren que les pibes se hagan una pregunta, el ¿por qué están acá? Hay que salir del circuito de la calle porque ahí el consumo se reduce a menos de la mitad. Actualmente realizan un taller de arte, de teatro, de percusión corporal y de música. Luciana hizo un balance positivo del tiempo que vienen funcionando: “Acá pasan cosas muy lindas, a fin de año nos mandó una foto un compañero que estaba en situación de calle y que terminó la secundaria en un bachillerato popular. Este es un trabajo muy difícil, que por momentos puede ser angustiante, porque son historias duras. Le ponemos el cuerpo. Tenemos la sensación de que se puede hacer algo, de que se puede cambiar”.

LA HISTORIA

Los inicios de la red como un dispositivo de abordaje comunitario e integral de los consumos problemáticos de sustancias se ubican en el 2012. Fruto de la lucha de las mujeres madres de la Villa 21-24, cuando decidieron organizarse e intentar una respuesta a esta problemática dentro “Movimiento Popular La Dignidad”. Se fueron abriendo más casas en Barracas, Abasto, Lugano, Flores-Parque Chacabuco, La Boca, Gerli, Glew, Villa Celina, San Martín, Villa Madero, Mar del Plata; y también en las provincias de Córdoba, Jujuy, Mendoza, Salta, Chaco, Río Negro y Santa Fe.

 EN PRIMERA PERSONA

Jeremías Moisés tiene un sueño

Apenas me vio me preguntó por el aparato para grabar. Su curiosidad en realidad eran sus ganas de hablar. Nos sentamos en el patio, entre una cuerda con ropa lavada y bajo una pequeña sombra. “Tengo 28 años, vengo regularmente a la casa, cuando llegué estaba mal, muy flaquito”, dijo y relató que estuvo preso hace dos años atrás, que cumplió su condena y salió en libertad. Pero otra vez tropezó: “Con toda la plata que junté laburando en la cárcel, me la pegué en la pera mal, me la gasté toda. Consumí. Después empecé a vender todo, estuve parando en Parque Chacabuco, ya estaba en situación de calle. Estuve en un parador. Y acá me recaté”. “Cambié mi vida, reduje el consumo, empecé a buscar a mi familia y sueño con tener mi familia, casa y auto, quiero cambiar mi vida”. Moisés confesó que pasó por muchas granjas, pero que la casa lo “recató” de verdad. “Acá la gente te escucha, podés hablar y contar lo que te pasa. Yo quiero saber quién soy yo por dentro. Me arrepentí de todo, quiero hacer las cosas bien”.

Hernán quiere recuperar a su familia

“Tengo 40 años, consumo drogas desde pequeño, pero el problema más grave es el consumo de alcohol”. Hernán es de los más antiguos de la casa y confesó que desde conoció este lugar su consumó bajó. “Hoy en día somos unas treinta personas. Quiero empezar a quererme a mí, a mí cuerpo, superarme, aprender a perdonar y a ser perdonado. Hace dos años que no veo a mis hijos. Lo más importante es recuperar el vínculo con ellos”, dijo angustiado Hernán.

La casa queda en Faraday 1539, Parque Chacabuco.

Para comunicarse:

Tel. 4922-6363. Mail: centrodediapuentes@gmail.com

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