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Carnaval toda la vida

Otro año más del Corso de Culpina. Una fiesta carnavalesca que cumplió 9 años, después de la recuperación de los feriados de carnaval. Allí se reúnen los y las vecinas de Flores para olvidarse por un rato de las penas. Festejar y saber que la resistencia desde abajo está que arde.

La fiesta del “Corso de Culpina” iba a ser el lunes 4 de Marzo, pero se pospuso para el día siguiente por mal tiempo. Con un programa cargadito de murgas y entretenimiento para todes, desde las 18hs. y hasta altas horas de la noche, una multitud se dio cita en la calle Culpina, entre Eva Perón y Zuviría.

Los más peques iban corriendo de aquí para allá tirándose espuma con los pomos. En una esquina el momo esperaba ser quemado, como la tradición manda. En un escenario montado hacia la calle Zuviría, y de excelente sonido, un animador y una animadora integrantes de murgas, se encargaron de anunciar la grilla. También de entretener al público presente.

En el Corso de Culpina, el espacio para les niñes es fundamental. Por eso, como cada año, hay un montón de juegos y actividades. En la apertura del festejo, hubo un taller de sombreros y creaciones artísticas llamado “Murgas de las Pibas que no están” a cargo de “La Murga Maestra” (que después actuaron).

Además, juegos de agua a cargo de Rama, un integrante de la Murga “Herederxs de la Locura”.

Más tarde, un dúo de tango, de muy buen nivel, le sacaron lustre al asfalto, y la rompieron bailando la música ciudadana más representativa de les porteños. Ellos fueron Pablo Moro y Laura Bellone, por sí los quieren buscar en la red social Facebook.

“La organización de este Corso es especial, porque participan muchas organizaciones, es algo colectivo”, dijo a este medio Carla, integrante de la Murga “Herederxs de la locura”.

El atardecer pasó fugaz, y se hizo la noche. El calorón seguía, y las ganas de seguir disfrutando también. Vinieron los platos fuertes como se dice. Primero, “Batuka”, una batucada de mujeres y disidencias del barrio La Paternal. Hicieron vibrar los corazones.

Un hallazgo, “Uri Rok”, un trío de rock and roll dirigido por Uriel, de 6 años, con una personalidad sorprendente. Párrafo aparte para “Murga Maestra”, de Parque Avellaneda. Fueron además organizadores del corso.

Carla, entusiasmada además contó: “Murga Maestra es nueva, de gente grande, para muchos fue la primera vez, hubo mucha emoción, fue intenso. Son todos docentes. Generar un espíritu de carnaval es re lindo”.

Y esto lo vimos cuando gente grande desfilaba disfrazada por ejemplo.

Este corso, crece año a año, y hoy cubren dos cuadras. La temática del momo giró en torno a la seguridad, con algunos simbolismos alrededor, como los tarifazos, el feminismo, la policía, la represión, los dólares, y un puño representando la unión, la resistencia y la lucha.

La “Murga Herederxs de La Locura”, es parte también de la comision organizadora. Genera emociones, bronca por la cruda realidad que relatan en sus letras y  alegría al mismo tiempo por el mensaje esperanzador. Te hacen pensar. “Este año quisimos resignificar la coyuntura social a través de una inundación, donde nos hundimos, pero también salimos a flote”, agregó Carla.

Por último, el cierre estuvo a cargo de la “Murga cosa de Mandinga”, de Haedo. Carla agregó que “vinieron de sorpresa, y guiaron la caravana hasta la quema del momo”. Un ritual que se recomienda vivir.

El fuego quema todo, la gente baila y canta alrededor. Se va todo lo malo, y se desea que se renueven las esperanzas para pensar que algo mejor se aproxima. Las estrellas se adueñaron de la noche, el fuego se hizo humo.

El Corso de Culpina se prepara para otra cita, dónde cumplirá su décimo aniversario.

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