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Maestro Enrique Samar presente

El 27 de febrero falleció Enrique Samar, quien fuera director de la Escuela N° 23 D.E. 11 de San Pedrito 1137 desde 1997 a 2013. Su amiga, docente y compañera María Cristina del Río lo recuerda con estas cálidas y honrosas palabras.

Maestro, siempre Maestro… Apasionado, sin lugar a dudas, por su profesión docente.

Compartí con él momentos inolvidables: largas charlas y proyectos, peñas folklóricas, encuentros y movilizaciones; pero, por sobre todas las cosas, la ferviente militancia por la escuela pública y la concepción de una pedagogía donde enseñar y aprender se den la mano y le garantice a cada niña y niño su derecho a ser, a aprender y a disfrutar de su cultura y le permita a cada docente descubrir la alquimia de una profesión y ejercerla con coraje, compromiso y dignidad.

Maestro de Maestros, como dio en llamarlo Osvaldo Bayer, desde la escuela que dirigía convocó  a puertas abiertas no sólo a la comunidad escolar sino también a la distrital y barrial para llevar adelante múltiples proyectos de interculturalidad.

La escuela se vistió de coloridos murales y resonó a fiesta a puro sikus, charangos y coplas que nos hicieron llegar las memorias vivas de la Tierra, cadencia de murgas y de murgueros y multiplicidad de lenguas, que no supieron de restas ni de divisiones, sino que se ampliaron en alegres sumas y multiplicaciones, para afirmar y consolidar la comunicación y el respeto por la diversidad.

Enrique paseaba por la escuela con su delantal pintado, sus sonrisas amigas y sus ojos inquietos y compañeros. Todo resultaba válido para convocar a compartir y realizar los sueños.

Hacer con los otros devino, entonces, en costumbre,  y comunicar los proyectos, en obligación.

Así surgió el suplemento educativo “Miradas desde la Escuela Pública” en el Periódico “La Gaceta de Flores”.

Enrique caminaba y caminaba las escuelas para distribuirlo y plantear a otros docentes el desafío de asumir la tarea de narrar sus experiencias pedagógicas y así ampliar la red vincular en la que nos conectamos los que participamos en el proyecto de contar.

El día en que despedíamos a Enrique, compartíamos el dolor por una partida inesperada. Fluía en derredor de los presentes una corriente emotiva, tierna, cálida.

Cuando el Maestro Daniel Ferro invocó a viva voz un: “¡MAESTRO ENRIQUE SAMAR, PRESENTE!”. Familia, amigos, compañeros, miembros de la comunidad toda, juntos respondimos fuertemente tres veces el: “¡AHORA Y SIEMPRE!”…

Y, sí, amigo… no fue en vano, quedamos nosotros, tomamos el guante y, yo espero al igual que vos, que haya muchos más encuentros para continuar y afianzar el camino en el relato de las pedagogías insumisas. Que así sea.

Mientras tanto, JALLALLA, ENRIQUE!!! TINKUNAKAMA!!! MARICHIWEU!!!

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