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Cuando la memoria molesta

En la Escuela N° 10 D.E. 8 de Parque Chacabuco se hizo un acto el 30 de marzo para homenajear al docente desparecido José Manuel «Manolo» Dieguez. El mismo tuvo que terminar por una denuncia policial. 

En la semana de la memoria, posterior al 24 de marzo, se realizó un acto recordatorio en formato de «festival homenaje» a José Manuel «Manolo» Dieguez, el joven docente de 22 años, maestro de la Escuela 10 D.E. 8. y militante de la Juventud Peronista, quien fuera desaparecido el 28 de Marzo de 1977.

En la esquina de la escuela, más precisamente en Cachimayo y Zaraza en el Barrio de Parque Chacabuco, se encuentra un mural con la imagen de Manolo realizado el año pasado. Fue allí donde el pasado 30 de marzo desde las 15hs. transcurrió el acto para continuar defendiendo un espacio para la memoria.

Fue, además, en el marco de «las 43 intervenciones, 43 formas de Resistencia de la Memoria», impulsado por el «Espacio para la Memoria Virrey Cevallos», centro clandestino de detención, tortura y desaparición del Barrio de Montserrat.

Esta vez, los y las docentes de la institución en conjunto con la comunidad educativa, decidieron recordarlo interpretando actoralmente el concepto de «identidad».

Tocando y cantando un poco de música folklórica, compartiendo un espacio para los más pequeños con libros y dibujos, y colocando una placa con su nombre y la fecha cuando fue desaparecido.

Algo similar a la que se puede encontrar en el suelo de la entrada de la escuela. Hacia el final, actuó «La Murga Maestra», integrada por docentes.

«La intención de haber colocado la placa en la esquina, es para que la misma se llame de esta manera», aclaró Marcelo Lazarte, profesor de música de la escuela, de teatro en el centro cultural que funciona por la tarde en el mismo espacio y uno de los organizadores y participantes del festival.

Hasta aquí todo había transcurrido con normalidad, hasta que fuerzas policiales se hicieron presentes y que argumentaron que no se podía ocupar el espacio público como lo estaban haciendo, ya que más allá de la esquina «no se podía ocupar la calle», aseguró a este medio Marcelo.

«De repente cayó un patrullero y comenzó a transitar por el medio de la calle a paso de tortuga, con un claro mensaje intimidante, casi buscando la provocación», agregó el profesor.

Lazarte también comentó que, al parecer, la policía habría recibido la denuncia de un vecino, pidiendo que el acto se termine. Los modos del pedido por parte de las fuerzas de seguridad no fueron los más amables, «incluso, ya terminado el acto pidieron los nombres de las personas que estaban en ese momento para labrar actas de contravención», dijo Marcelo.

Acto seguido, todos se negaron y repudiaron el accionar policial. Así terminó el evento. Parece que lo que molesta para algunos, es hacer ejercicio de la memoria.

 

 

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