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“Nosotros le robamos un instante a la soledad y tristeza que sufren”

En el Santuario de la Medalla Milagrosa se trabaja diariamente para paliar las necesidades de las personas en situación de calle. Carlos cuenta en detalle la realización de las «Noches de la Caridad».

El contexto económico que atraviesa nuestro país genera que las necesidades crezcan y las dificultades en la zona sur de la Ciudad aumenten. Frente a esta situación, en el Santuario de la Medalla Milagrosa, un grupo de servidores diariamente se reúne para asistir a personas en situación de calle.

A través de las «Noches de la Caridad», no sólo acercan alimento, sino también contención y afecto a quienes sufren de necesidades extremas. En la siguiente entrevista Carlos nos cuenta de qué se trata.

La Comuna 7: ¿Cuándo surgió este espacio y con qué finalidad?

Carlos: Estoy entre los fundadores de esta idea que surgió hace ocho años. Cuando comenzó esto se salía solamente los días sábados y se recorría hasta Carabobo y Castañares, porque en ese momento había ranchadas, grupos de gente que vivían en las esquinas, formados por chicos, chicas, grandes. Nosotros los íbamos atendiendo, hacíamos todo Asamblea y después Carabobo, hacíamos Eva Perón, debajo de la autopista porque había muchas familias y dentro del Parque Chacabuco donde encontrábamos gente sola. Así empezó. Después se fueron armando más grupos. Acá en el Santuario funciona un comedor infantil que tiene más de 30 años y que de lunes a viernes da de comer a 120 personas entre chicos y adultos. Los sábados reforzábamos con estas salidas porque sábado y domingo no había comedor porque no teníamos personal para cocinar. Entonces, surgió la idea de atenderlos en la calle, en donde ellos paran. Durante años estuvimos saliendo sin fallar ni un solo sábado. Siempre fueron atendidos. Atendíamos las necesidades de familias enteras que vivían en la villa.

LC7: ¿Qué días funciona este espacio actualmente?

C: Esto se fue extendiendo con la necesidad y hoy damos de comer de lunes a viernes por la tarde-noche, e inclusive hay un grupo que sale los días domingos por los alrededores del parque y a los que encuentran les dan de comer. Cambiamos la modalidad, ahora les damos de comer en la esquina del Santuario, en Curapaligüe y Asamblea. Vamos con la comida y utensilios descartables y los atendemos ahí.  Ahora están acostumbrados a venir y vienen entre 40 y 60 personas acá a la esquina. No es tan privada la charla como antes porque se junta mucha gente pero si tienen algún problema te piden hablar aparte y te lo comentan. Te piden asesoramiento. Tenemos una asistente social que los ayuda con diferentes trámites.

LC7: ¿Cómo es ese encuentro con las personas que están en situación de calle?

C: La idea no es solamente darles el alimento, sino también ayudarlos con alguna ropa, pero más que nada ayudarlos con la compañía, charlar con ellos, abrazarlos. Es toda gente abandonada, gente que ha sido descartada de la sociedad. A veces quedan despersonalizados. Lo primero y lo que más nos cuesta es hacer cordial ese encuentro. Llegamos sonrientes, los abrazamos, les preguntamos el nombre, hasta que logramos conocerlos, ponerles la mano en el hombro, darles afecto. Les damos la ropa que necesitan, si tienen algún daño físico los curamos porque llevamos un botiquín. Si necesitan ambulancia, la llamamos y los acompañamos para que se internen. Les preguntamos cuánto tiempo llevan en la calle. Les ofrecemos mediar con las familias si hubo algún conflicto. Son situaciones totalmente extremas. Muchas veces quedan viviendo en la calle hasta que se hace costumbre y la calle se los traga. En ese no lugar que significa la calle, ahí están ellos viviendo. Tratamos de hacerlo con todo el afecto, llamarlos por el nombre para que se sientan personas, hablar con ellos. Con nosotros son muy amables y nos consideran como si fuéramos del grupo familiar de ellos. Nos esperan con muchas ganas. Les prestamos el oído que es lo que necesitan. Es duro este momento. A veces hay situaciones muy complicadas y no tenés respuestas para lo que te plantean. Nosotros le robamos un instante a las 24 horas de soledad y tristeza que sufren.

LC7: ¿Qué es lo que se puede aportar para colaborar?

C: Ropa siempre damos. Ahora viene la temporada invernal. En misa siempre pedimos frazadas. Tenemos unas abuelas que se llaman Las Tejedoras que tejen cuadrados de 20×20 y con eso arman frazadas grandes que le damos a la gente para que se cubran del frío. Les damos toda la atención que podemos.

LC7: ¿Cuántos son en el grupo y cómo se puede sumar más gente?

C: Servidores en este momento somos un grupo grande porque están los cocineros del comedor, que además cocinan otra parte para las salidas. De lunes a viernes tenemos diferentes equipos que se van turnando, en total seremos más de 20 personas que colaboran casi todos los días. De lunes a viernes estamos a partir de las 19 para aquellos que quieran acercarse a colaborar.

Más información: Santuario Medalla Milagrosa

Dirección: Curapaligüe 1185.

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