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Todas las voces para una democracia plena

La asociación civil Las Otras Voces se encarga de apoyar y generar proyectos de comunicación y educación con el fin de producir nuevas oportunidades de expresión para niños y adolescentes. Entrevistamos a Silvia Bacher, directora de esta ONG y especialista en estos temas.

11896062_893664157347882_8341601871394497770_nLa Comuna 7: ¿Cómo surgió la asociación y con quiénes arrancaste el proyecto?
Silvia Bacher: En 1988, comencé un proyecto en la Ciudad de Buenos Aires. Trabajábamos en capacitación docente para que los chicos de las escuelas públicas conocieran y ejercieran los derechos a la comunicación mediante la producción de medios escolares. Además, durante 10 años conduje el programa Cátedra libre en Radio Nacional donde organizamos un concurso en el que escuchábamos materiales de escuelas de todo el país. Había mucha copia, reproducción de modelos existentes, abordaje de temáticas distantes de los intereses de los chicos, de sus realidades y entornos. En 2004, con un grupo, entre quienes estaban Irma Parentela y Mónica Beltrán, armamos esta iniciativa que tenía toda la trayectoria del trabajo que venía haciendo.

LC7: ¿Cuáles son los objetivos de la asociación y los proyectos que están encarando?
SB: El objetivo central es la promoción y la divulgación del derecho a la comunicación en la infancia y la adolescencia como un derecho habilitante. Tratamos de poner esto en agenda. En cuanto a proyectos, tenemos la Red Nacional de Radios Escolares que es un espacio de encuentro de radios y proyectos de comunicación que existen. No desarrollamos los proyectos en todo el país, sino que fortalecemos a los adultos que trabajan con niños y adolescentes y les hacemos llegar materiales virtuales de capacitación y debate, visibilizamos sus producciones en la Red de Radios y promovemos acciones en escuelas urbanas, rurales, de educación especial y radios universitarias. Hay otros proyectos que se desarrollan localmente, como el de prevención de consumo abusivo de alcohol en San Isidro, en la Provincia de Buenos Aires. En la Ciudad de Buenos Aires, realizamos una investigación sobre tecnología y educación junto a la Organización de Estados Americanos, la Universidad Pedagógica de la Provincia de Buenos Aires y un grupo de universidades de Iberoamérica y generamos con la OEA y la UNIPE un espacio donde académicos de la región debaten interdisciplinarmente sobre comunicación y educación.

LC7: ¿Qué cambios ven en los chicos y en las comunidades que participan en este tipo de producciones, que se involucran en estos proyectos de comunicación?
SB: Lo que uno ve en los chicos es puesta su creatividad, su interés, su propia problemática al servicio de transformación de esa comunidad. Tienen ganas de leer, de buscar, de producir, de hacer, de saber más, de comunicar. Se sienten protagonistas, sienten que pueden incidir y experimentar que es la participación ciudadana, cómo uno puede transformar algo dentro de su curso, de su escuela, de su comunidad. Aparece la capacidad de los chicos como audiencia crítica, porque después de haber producido, esa mirada ya no es inocente. Comprenden como se edita, se seleccionan las fuentes, se recortan los temas. Las comunidades que se animan a escuchar y dan el lugar, van construyendo una comunidad más democrática ¿Cómo puede ser una democracia completa si no tiene en cuenta las voces de los chicos y chicas? Hay una mirada que falta, un silencio, una ausencia y entonces la democracia no puede ser plena.

LC7: ¿Cuáles son los proyectos futuros?
SB: Creo que lo más importante es fortalecer los que tenemos. Nos gusta hacer encuentros presenciales nacionales y regionales. Dan la posibilidad de ver e intercambiar, de articular este entramado entre el derecho a la comunicación y temáticas más complejas. Específicamente, queremos avanzar en prevención de uso abusivo de alcohol y en prevención de VIH. Estamos empezando a trabajar en la producción de dispositivos lúdicos en distintos temas como los vínculos saludables para identificar situaciones de violencia sobre las mujeres, las niñas fundamentalmente. También, estamos convencidos de que el espacio de comunicación y educación es valioso, difícil de sostener pero donde profesionales de distintas universidades, asociaciones civiles y escuelas pueden intercambiar sus miradas y experiencias.

LC7: ¿Cómo hacen para trabajar en conjunto los distintos docentes e investigadores a pesar de la diferencia de miradas teóricas dentro de la asociación?
SB: Bárbaro porque creemos en la diversidad. Nos parece que esa es la base de una construcción democrática. Tenemos una mirada en común que tiene que ver con la comunicación, después la implementación se va construyendo más con las comunidades que con nosotros mismos. Porque no es lo que nosotros llevamos, sino que la idea es dejar un saber con el que la gente pueda seguir trabajando. Necesitamos que sea construido con el otro sino es como una clase. Siempre lo que buscamos es que se logre consolidar esa mirada común.

LC7: ¿Cómo ves el mapa de la comunicación en lo que se refiere a la infancia y la adolescencia?
SB: No es el ideal, pero el mapa cambió muchísimo. La infancia y la adolescencia entraron en la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, donde Las Otras Voces intervino en la incorporación de estas temáticas, pero también la comunicación entró en la Ley Nacional de Educación. Hay un marco normativo con una mirada distinta sobre la infancia. Se incrementaron los recursos para las producciones para los chicos, se trabajó en criterios de calidad, se produjeron líneas como Paka-Paka, con una mirada local y regional y varios materiales y capacitaciones, pero falta mucho. Cuando se hacen convocatorias para realizar producciones para niñas y niños es muy poco lo que se presenta. Todavía es necesario promover más a la infancia y la adolescencia como audiencias y como productores, porque gracias a la tecnología disponible, los chicos tienen la capacidad de producir, de ser un prosumidor. Pero también los adultos tienen que entender que puede ser rentable, creativo y muy motivador producir para chicos. Todavía eso está en proceso.

LC7: ¿Qué pensás de la posibilidad que tienen los chicos de generar sus propios mensajes de forma individual en la web gracias a los avances tecnológicos, como sucede en plataformas como Youtube?
SB: Creo que todo suma. Esa experiencia individual de probarse y de probar está muy bien. Pero me parece que hay espacios como puede ser una radio escolar o comunitaria donde la experiencia de la producción colectiva tiene un plus muy grande. Es esta mirada común y colectiva que permite pensar en una incidencia más fuerte, en una transformación social más importante.

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