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Un jardín de infantes se llamará Jacarandá, en homenaje al árbol distintivo de los porteños

El Jacarandá se convirtió en la especie más característica de  la ciudad tras ser aprobado un proyecto que lo considera patrimonio valioso de la geografía urbana. En su honor, un jardín de Caballito llevará su nombre luego de someter a votación el proyecto «Un Nombre para el Jardín». Vecinos, familiares, docentes y alumnos participaron del acto y plantaron dos especies en la vereda del lugar.

Jacarandá añejo de Plaza Irlanda, en la Comuna 7.

Jacarandá añejo de Plaza Irlanda, en la Comuna 7.

Luego que la legislatura porteña designara como árbol distintivo de la Ciudad de Buenos Aires a la especie Jacarandá Mimosifolia, fue bautizado, bajo el mismo nombre, el Jardín Maternal N° 5 del Distrito Escolar 7°.

Dicho establecimiento educativo se encuentra ubicado en Juan B. Ambrossetti 699, en el barrio de Caballito y fue quien llevó adelante la iniciativa a través de un proyecto institucional denominado como «Un Nombre para el Jardín».

En primera instancia se propuso una votación democrática y participativa con el objetivo de elegir el nombre de la institución y entre las opciones, «Jacarandá» fue la más votada. Luego, y en coincidencia con el 25° Aniversario del Jardín, se plantaron dos ejemplares de Jacarandá en la vereda del establecimiento. Del acto participaron alumnos, familiares y los vecinos del barrio.

Previamente, fue designada esta especie como árbol distintivo luego de aprobarse con amplia mayoría un proyecto de la legisladora Alejandra Caballero (PRO). «Actualmente hay más de 11 mil ejemplares de los cuales 1.500 están en espacios verdes», señaló Caballero en el reciento tras someter a consideración la iniciativa.

Es importante destacar que la Ciudad de Buenos Aires tiene distribuidos en los espacios públicos de sus distintos barrios, gran cantidad de estos ejemplares. Uno de ellos se encuentra en Plaza Irlanda, ubicada en Av. Donato Álvarez y Neuquén, en la Comuna 7. También hay ejemplares añejos sobre las avenidas San Juan y Callao, Plaza de Mayo, Plaza Italia, Plaza Seeber, El Rosedal de Palermo y la Avenida Belgrano, entre otros lugares.

Esta especie, también denominada tarco, se destaca por su belleza, en la que predominan sus floraciones celestes, azuladas y liláceas. Además, el Jacarandá posee un abundante y frondoso arbolado que constituye un valioso patrimonio de la geografía urbana y de la historia de la Ciudad de Buenos Aires. Le siguen en cantidad, el lapacho y la tipa, como los dos árboles más predominantes.

También es importante mencionar que Jacarandá significa fragante y es una especia nativa de las selvas de montaña, en el noroeste de Argentina. Pierde sus hojas durante la primavera, justo antes de la floración debido a las condiciones climáticas de la ciudad y florece (sin hojas) en noviembre y durante los meses de febrero y marzo. Del néctar de sus flores se alimentan colibríes y aves, además de ser también una planta de hospedaje de mariposas.

En su honor, la escritora, música y cantautora María Elena Walsh compuso una canción que ha pasado de generación en generación y es todo un clásico infantil. Su letra hace referencia a su impactante color y al momento en que caen sus flores: “Al este y al oeste llueve y lloverá,  una flor y otra flor celeste del jacarandá. La vieja está en la cueva, pero ya saldrá para ver qué bonito nieva del jacarandá. Se ríen las ardillas, ja jajá jajá, porque el viento le hace cosquillas al jacarandá. El cielo en la vereda dibujando está con espuma y papel de seda del jacarandá. El viento como un brujo vino por acá. Con su cola barrió el dibujo del jacarandá. Si pasa por la escuela, los chicos, quizá, se pondrán una escarapela del jacarandá (…).

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