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Vecinos de Boedo y Parque Chacabuco se oponen al regreso del Gasómetro

A través de las redes sociales, miles de vecinos de la Comuna 5 y 7 se manifestaron en contra del regreso del Ciclón a Boedo. Aseguran que el retorno de la cancha al barrio traerá inseguridad, violencia, contaminación sonora y peligro de derrumbes en la zona. Hinchas y vecinos exponen sus pensamientos.

La Subcomisión del Hincha a favor del regreso del estadio al barrio.

La Subcomisión del Hincha se pronunció a favor del regreso del estadio al barrio.

La polémica por el regreso del Club Atlético San Lorenzo de Almagro a Boedo parece nunca acabar. Recientemente, más de dos mil vecinos de ese barrio y de Parque Chacabuco se opusieron a la construcción del legendario estadio en los terrenos que hoy ocupa el supermercado Carrefour.

El principal argumento que sostienen los vecinos es que estos dos barrios perderían la “tranquilidad” que los caracteriza actualmente.

Los terrenos en disputa se encuentran sobre Avenida La Plata e Inclán, en el límite de Boedo con Parque Chacabuco. En tanto, los vecinos hicieron escuchar su voz a medida que avanza el pago del fideicomiso de los hinchas, por el cual compran metros cuadrados simbólicos para abonarle a Carrefour la cifra de 150 millones de pesos.

Una vez cancelada esta suma de dinero, el hipermercado tendría un plazo de 18 meses para dejar libre el 75 por ciento del predio, para que el club haga realidad el sueño de volver a construir su legendario estadio en el barrio.

“Boedo es San Lorenzo y San Lorenzo es Boedo”, suelen decir los hinchas en una suerte de pasión indivisible por el barrio y el ciclón. El estadio llevaría el nombre del Papa Francisco, hincha fanático del club.

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En relación a la construcción del Gasómetro, los vecinos del barrio que se oponen a su regreso enviaron un comunicado al sitio web DataCiudad en el que manifestaron que “el reclamo del terreno se basa en una mentira histórica. La versión de que San Lorenzo fue extorsionado durante la dictadura nació en 2004, y nunca fue comprobada por la Justicia. De hecho, un grupo de hinchas denunció a Cacciatore recién en 2012, cuando ya llevaba cinco años muerto. No existen ordenanzas que hayan expropiado el terreno, ni pruebas de la supuesta coacción”.

Además detallaron en la presentación: “Está comprobado que el club quería abandonar Boedo desde 1930, que se estableció en el Bajo Flores en 1960 y que vendió el terreno de Boedo en 1985, en plena democracia y con total conocimiento de que sería destinado a un supermercado. Actualmente, el predio es totalmente inadecuado para un estadio. El terreno posee dimensiones reducidas (esa fue una de las razones que motivaron la mudanza al Bajo Flores) y hoy cuenta con construcciones que no existían hace 37 años, incluyendo las viviendas de cientos de familias”.

Por otro lado, argumentan que la fisonomía de la zona cambió por completo por la presencia de edificios en el lugar, donde viven cientos de familias. Por lo cual, instalar un estadio sería poner en riesgo las edificaciones, la salud, la seguridad y la calidad de vida de miles de personas que habitan alrededor de la zona en disputa.

“Muchos estadios de la Ciudad (especialmente River y Ferro) ocasionan rajaduras y vibraciones en viviendas aledañas. Las Torres de Inclán quedarían a menos de 30 metros del potencial estadio, y difícilmente resistan este impacto, pudiendo producirse su derrumbe y el de muchas otras viviendas cercanas. La sola construcción del estadio pondría en peligro a las propiedades adyacentes, debido a las tareas de excavación”, sostienen a través de una página en la red social Facebook.

En la misma red social y tras las publicaciones de los vecinos, miles de comentarios de los usuarios hablan por sí solos y evidencian posturas contrapuestas. Tal es así que Ernesto Sokol expresa que “tribuna con verdad histórica no van de la mano. Que vuelva el Estadio, no es sólo eso, sino que se sumaría una escuela, en varios niveles, muchos deportes y actividades culturales. Esto le devolvería al barrio actividades que le fueron despojadas hace años. Nos verán volver”.

En respuesta, Rodrigo Alcantara sostiene que la única “verdad histórica” es que San Lorenzo vendió el predio que actualmente reclama en 1985, durante la democracia.

En una rotunda negativa a la vuelta de la cancha, Nando Bloise afirma: “La verdad que un estadio traería a los barrios inseguridad ya que todos saben lo metida que está la barra de San Lorenzo en la institución, falta de lugar donde estacionar, contaminación sonora, problemas de tráfico en Avenida La Plata. Boedo es un barrio tranquilo, en el cual un estadio va a alterar de manera muy negativa. Ni hablar del despropósito de que una institución como San Lorenzo construya un estadio cuando tiene otro más».

En la misma línea de pensamiento se ubica Ricardo Celma quien dijo como vecino que ojalá San Lorenzo recupere los terrenos, “pero para hacer algo que necesite el barrio. Un polideportivo, más cultura, una escuela, una plaza o lo que sea, pero si hay algo que el barrio no necesita es la violencia, el descontrol urbano y la inseguridad que genera una cancha».

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