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Cuba despidió a Fidel Castro

Fidel Castro, un personaje que marcó notoriamente la política internacional de la segunda mitad del siglo XX y la primera mitad del siglo XXI, falleció en La Habana, Cuba, a los 90 años de edad el pasado 25 de noviembre.

Recordemos que poco después su hermano Raúl Castro notificó oficialmente su muerte a través de la televisión. Según dijo en el mismo comunicado, sus restos serían cremados “atendiendo su voluntad expresa”.

Por otro lado el Consejo de Estado decretó nueve días de luto nacional, hasta el de su inhumación en el Cementerio de Santa Ifigenia, que tuvo lugar el 4 de diciembre.

El día 28 de noviembre millones de personas le rindieron homenaje al líder en la Plaza de la Revolución y en el resto del país y municipios de La Habana, realizando firmas al concepto de revolución del propio Fidel Castro y comprometiéndose a continuar con su obra política.

El 29 de noviembre, hubo otra multitudinaria concentración del pueblo cubano y extranjeros, precedida por Raúl Castro junto a importantes jefes de estados del mundo como Jacob Zuma, Evo Morales, Nicolás Maduro, Alexis Tsipras, Rafael Correa, Roosevelt Skerrit, Salvador Sánchez Cerén, Daniel Ortega, Danilo Medina, Enrique Peña Nieto, Juan Carlos Varela, Hage Gottfried Geingob y Abdelmalek Sellal.

Con una serie de intervenciones que duraron cerca de cuatro horas, al día siguiente de la propia Plaza de la Revolución salieron rumbo a Santiago de Cuba, una caravana con las cenizas de Fidel.

En un viaje que rememoró la Caravana de la Libertad de 1959 en sentido inverso.

Durante la jornada del día 30 de noviembre, la caravana recorrió La Habana, San José de Las Lajas, Matanzas, Cárdenas, Colón, Santo Domingo, Cienfuegos y Santa Clara, donde pasó la noche para en la siguiente jornada continuar el itinerario. Durante el viaje fue masivo el apoyo popular.

El día 1 de diciembre la caravana continuó por Placetas, Sancti Spíritus hasta Camagüey, donde pasó la segunda noche del periplo. Durante el día 2 de diciembre la caravana recorrió las ciudades de Las Tunas, Holguín y Bayamo. El día 3 de diciembre, bien temprano en la mañana, continuó su último tramo, desde Bayamo a Santiago de Cuba.

A las siete de la tarde de ese mismo día se realizó una segunda movilización en la Plaza Antonio Maceo, donde Raúl Castro expresó la voluntad de Fidel de que no se erigiesen monumentos, ni se nombrasen tampoco calles o plazas con su nombre. También manifestó llevar a Ley este último deseo de su hermano.

Fiel a la ética martiana donde “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, el líder de la Revolución rechazaba cualquier manifestación de culto a la personalidad y fue consecuente con esa actitud hasta las últimas horas de vida, insistiendo en que, una vez fallecido, su nombre y su figura nunca fueran utilizados para denominar instituciones, plazas, parques, avenidas, calles u otros sitios públicos, ni erigidos en su memoria monumentos, bustos, estatuas y otras formas similares de tributo.

Finalmente, el día 4 de diciembre ante la presencia de la viuda de Fidel, sus hijos y algunos líderes y personalidades internacionales, como Nicolás Maduro, Evo Morales, Daniel Ortega, Denis Sassou-Nguesso, Malatu Teshome, Luiz Ignacio Lula da Silva, Dilma Rousseff y Diego Armando Maradona, Raúl depositó una pequeña urna con las cenizas de su hermano en un nicho en forma de roca en el Cementerio de Santa Ifigenia.

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