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Adiós a Horacio Guarany, el símbolo del folklore argentino

Fue una de las la máximas figuras de la música popular nacional. Murió en su casa, a los 91 años, a causa de un paro cardiorespiratorio. Si bien no hubo velatorio público, sus seguidores se apostaron en el ingreso de un cementerio privado de Luján para despedirlo al compás de su música.

Horacio Guarany, cantor y compositor emblema del folklore nacional.

El cantante, compositor y máximo referente nacional del folkore, Horacio Guarany (91), murió el viernes tras un paro cardiorespiratorio en su casa ubicada en Luján, provincia de Buenos Aires.

Así lo confirmó su manager, Rubén López, a través de un breve y contundente mensaje publicado en las redes sociales: “Nuestro maestro ha partido a otros festivales celestiales. Gracias Guara por todo“.

Por decisión de su familia, no hubo velatorio público, aunque sí el cantante fue despedido ayer antes del mediodía entre sus allegados y seres queridos en un cementerio privado de Luján.

El cortejo fúnebre se trasladó desde su casa quinta -donde también funcionaba su restaurante de campo “Plumas Verdes”- hasta el Jardín de Paz del Oeste. En la entrada del cementerio algunos seguidores lo saludaron y le dieron su último adiós con aplausos, carteles y su música de fondo.

Los restos de Horacio Guarany fueron enterrados en un cementerio privado de Luján.

La salud de Horacio Guarany

En los últimos años, la salud de Horacio Guarany se había deteriorado notablemente. Incluso en el mes de diciembre, fue internado en la Fundación Favaloro a causa de una insuficiencia cardíaca crónica que lo afectaba hace algunos años. Además, en septiembre de 2015, el cantor y compositor también fue hospitalizado de urgencia en el mismo lugar tras sufrir una importante descompensación cardíaca. Tal es así que a principios de 2016, el cantante suspendió sus presentaciones en el Festival del Pescador y en el de Jesús María por su estado de salud delicado.

Biografía y trayectoria del símbolo del folklore nacional

Su verdadero nombre era Eraclio Catalín Rodríguez. Nació el 15 de mayo de 1925 en Las Garzas, provincia de Santa Fe. A los 17 años se asentó en Buenos Aires persiguiendo un sueño, el triunfar como cantante.  En sus comienzos interpretó folklore, aunque también tangos y boleros.

A los 32 años publicó el primero de los 57 discos, denominado Horacio Guarany, que resume su trayectoria como uno de los más populares artistas del folklore entre los años ‘60 y ’70. Se destacan sus famosas composiciones con prosa de protesta y reivindicación de las vidas de los peones, los campesinos y los trabajadores golondrina, es decir; a las clases populares.

En 1976, la dictadura militar censuró algunas de sus canciones más populares y de protesta social tales como «La guerrillera» o «Coplera del carcelero». Sus discos pronto desaparecieron y luego fue obligado a exiliarse en Venezuela, luego en México y finalmente en España.

En 1978 regresó al país, al poco tiempo le pusieron una bomba en su casa pero decidió continuar viviendo en Argentina. A partir de ese suceso, sólo se presentaría en las provincias e interior del país.

Durante su trayectoria obtuvo 15 Discos de Oro y una decena de Platino. En 1985 fue distinguido con un premio Konex de Platino como el mayor cantante masculino del folklore y en 2005 ganó un Premio Gardel. Su nombre es emblema del folklore; y sinónimo de poesía, música y ovación de los festivales populares.

Guarany en el Festival de Cosquín, donde solía deslumbrar al público con sus éxitos.

Fue la máxima estrella del Festival Nacional de Cosquín, desde 1961, donde solía deslumbrar al público cuando interpretaba canciones como «Guitarra de medianoche», «Milonga para mi perro», «La guerrillera», «No sé por qué piensas tú», «Regalito» o «Si se calla el cantor», entre tantas otras.

Su carrera artística se extendió más allá de la música. En 1972 filmó su primer largometraje: Si se calla el cantor”, con Olga Zubarry sobre el triunfo de un cantante luego de malas experiencias y en 1974 filmó La vuelta de Martín Fierro”, un relato de la vida de José Hernández y de su obra. También incursionó en la literatura ya que escribió su autobiografía “Memorias del cantor”, “Mujer de la vida”, “El loco de la guerra”, “Sapucay”, entre otros libros.

Finalmente, el pasado viernes 13 su corazón dejó de latir, pero su voz sigue latente en sus eternas canciones porque “Si se calla el cantor calla la vida, porque la vida misma es todo un canto, si se calla el cantor muere de espanto, la esperanza, la luz y la alegría”.

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