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Inti Raymi en el Parque Chacabuco

Ayer jueves se realizó el saludo al sol como una forma de empezar el ciclo, donde se pidieron los deseos para las escuelas en este nuevo año. En la celebración, que se practica en el solsticio de invierno, participaron las escuelas que integran el «Encuentro por la Memoria de mi Tierra».

El Inti Raymi es una antigua fiesta agrícola de la cosmovisión andina que se realiza durante el solsticio de invierno, que es cuando se produce el día más corto y la noche más larga del año. Es en ese momento cuando la tierra está más lejos del sol, por lo que los rayos del sol irán creciendo y alumbrando cada día un poco más.

Así como se prepara la tierra para luego sembrarla, también nosotros, los hombres, nos ordenamos interiormente y nos preparamos para vivir bien, trabajar en grupo y crecer con sentido solidario y comunitario.

Ayer jueves, alrededor de las 10 de la mañana, por la entrada de Curapaligüe del Parque Chacabuco, más de doscientos cincuenta chicos de diferentes escuelas se reunieron para formar parte del rito que duró una hora, y en donde participaron también padres, docentes y vecinos. “Nosotros resignificamos esta celebración en la ciudad para dejar mensajes y deseos para el mundo donde queremos vivir en armonía con la naturaleza y con sentido comunitario”, explicó Nélida Wyatt del «Encuentro por la Memoria de mi Tierra» encargado de la organización.

Este festejo lo vienen haciendo desde 2011 y participaron, en esta oportunidad, las escuelas 10 del DE 5; la 6, 14 y 15 del DE 8, la 6 y 23 del DE 11 y la Escuela 12 del DE 19.

Este encuentro es un proyecto de un colectivo de docentes de música de escuelas públicas que tiene como eje central la vivencia y la experiencia de compartir con otros en un hacer en común. Además, todos los años realizan un encuentro anual en octubre que reúne entre 400 y 500 niños y niñas para cantar y tocar juntos.

El Inti Raymi, que se realiza en honor al dios sol (Inti) y que pertenece a la cultura prehispánica, se sostiene en un profundo compromiso comunitario y en la protección del medio ambiente en el que vivimos. En él se encuentran los participantes “en un espacio abierto en una gran ronda. Allí compartimos el trabajo realizado por los grupos escolares de reflexión, en forma de mensajes: los mejores deseos de bienestar para nuestra naturaleza, para mejorar nuestro medio ambiente y nuestra calidad de vida. Cada grupo entrega hojas y productos secos significativos en el momento comunitario de alimentar el fuego. Todos juntos saludamos al sol y finalizamos haciendo música”, explicó Wyatt.

Durante la celebración, el grupo de sikuris «Sartañani» acompañó con su música, cuyo ritmo permitió compartir estos buenos deseos para mejorar y proteger el medio ambiente y para crecer en espíritu solidario y comunitario.

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