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La batalla por los medios autogestivos

Foto: Arecia

Con una caminata performática por la Avenida de Mayo que culminó con un revistazo en la Plaza de Mayo, los editores que forman parte de AReCia realizaron el sexto foro de revistas culturales independientes.

En este encuentro anual, los editores integrantes de la Asociación de Revistas Culturales Independientes de Argentina (Arecia) reiteraron el compromiso con la educación pública, la información, la memoria y los lectores y lectoras que sostienen sus publicaciones. Además le exigieron al Estado una ley de fomento que canalice políticas públicas para el sector periodístico y autogestivo.

En talleres participativos desarrollados en las aulas de la Escuela Isauro Arancibia, debatieron sobre la cobertura que los medios de comunicación realizaron de la desaparición forzada de Santiago Maldonado y presentaron el libro “Editar sin Patrón”, de reciente publicación.

También efectuaron la presentación de los principales resultados de la edición 2017 del censo de publicaciones, una marca registrada, y llevaron adelante su asamblea anual de representantes, en la que Julieta Pomiés, presidenta electa y editra de Kiné dijo: “Encontrarnos en las problemáticas a pesar de las diferencias en un colectivo que se centra en lo compartido: la búsqueda de soluciones”.

CAMINATA Y REVISTAZO

Pomiés fue la encargada de inaugurar la caminata performática el día viernes 22 desde la Universidad Nacional de las Artes. La editora de Kiné, una revista cultural con 25 años de trayectoria, leyó los fundamentos de la selección de esa universidad como punto de partida: “En tiempos en los que se amenaza, confunde y degrada todo aquello que nos importa y nos da sentido, queremos señalar así lo que defendemos, lo que comunicamos y lo que necesitamos. Dice el estatuto de esta Universidad Nacional de las Artes que sus metas y fines son ‘Formar y capacitar, con solidez profesional, espíritu crítico y reflexivo, mentalidad creadora, sentido ético y sensibilidad social, en un clima de libertad, justicia y solidaridad’. Que así sea”.

Las pancartas y los cuerpos –los de los responsables de la edición autogestiva, cultural e independiente y los del Grupo de Experimentación en Artes del Movimiento (GEAM)- avanzaron hasta el Congreso Nacional. Allí, el reclamo estampado en una bandera de 50 metros que los amalgamó hasta la última estación de la caminata, “Ley de Fomento ya”, se hizo discurso: “Este Congreso de la Nación tiene una deuda tan grande como enorme es la concentración mediática que generó el imperio de las presiones, extorsiones y prebendas, el monopolio del papel, la mafia que destroza el mercado de la distribución, que es la misma que patotea a canillitas y recorridos, intentando así controlar qué publicaciones vamos a poder ver en los kioscos y cuáles no. Son las mismas mafias que se llevan el 60% de la tajada de la pauta oficial y las mismas que convierten al periodismo en un centro de operaciones de prensa de los gobiernos de turno”.

En Avenida de Mayo y 9 de Julio, las pancartas, la danza butoh y la bandera frenaron nuevamente su marcha. “Nuestro compromiso cotidiano es con la sociedad”, insistieron los editores y editoras: “Con ella latimos y con ella existimos. Eso significa hoy preguntar ¿Dónde está Santiago Maldonado? Y exigir una respuesta al Estado, la única posible: aparición con vida”. Más adelante, en el lugar donde una baldosa recuerda a Gustavo Benedetto, una de las víctimas de la represión de 2001, caído en Avenida de Mayo y Chacabuco, las editoras y editores exclamaron: “tenemos memoria”.

La Pirámide de Mayo, núcleo de las rondas históricas de las Madres de Plaza de Mayo, fue la última parada. Con el reclamo por el tratamiento de la Ley de Fomento desplegada en la bandera de telón de fondo, Carolina y su hijo Teo, integrantes del grupo de teatro comunitario del Circuito Cultural Barracas, leyeron el manifiesto que inauguró formalmente el Sexto Foro de Revistas Culturales Independientes de la Argentina: “Estos días en los que estamos sufriendo el terror de la concentración, la violencia de las operaciones mediáticas, la cacería policial como respuesta a movilizaciones, el armado de causas a quienes se expresan en las calles, los allanamientos arbitrarios a centros culturales, organizaciones sociales y partidos políticos; estos días donde estamos sufriendo por la desaparición forzada de Santiago Maldonado, son por eso mismo, los días en los que tenemos que estar frente a esta Pirámide de las Madres de Plaza de Mayo para señalar que estamos dispuestas y estamos preparadas para defender el futuro que juntas representamos”.

PERIODISMO DE CALIDAD Y SIN PATRÓN

La cobertura autogestiva de la desaparición forzada de Santiago Maldonado y la lucha por su aparición con vida fue el eje del primer taller participativo del Sexto Foro de Revistas Culturales. El salón principal del Isauro Arancibia recibió a los editores Lucas Pedulla, de la Revista MU; Adrián Murano, de Tiempo Argentino; Maximiliano Goldshmidt, de Cítrica y Gabriel Chávez, de La Garganta Poderosa, quienes cubrieron el caso desde la Patagonia y continúan haciéndolo desde Buenos Aires.

“Los medios autogestivos conseguimos que el caso Santiago Maldonado fuera agenda”, puntualizó Goldshmidt, el primer periodista en llegar a la zona y ponerse en contacto con la comunidad Pu Lof en Resistencia localizada en Cushamen, Esquel, Chubut. Se sumó Pedulla, luego. “No hay que desligar la desaparición de Santiago del contexto represivo que sufren los pueblos originarios. No hay que desligar el trabajo que realizan los medios comerciales de la configuración y puesta en práctica de ese contexto represivo”, añadió Pedulla, para sostener que “el rol clave de los medios autogestionados es poner de relieve” aquello.

Murano, por su parte, eligió la palabra “sinergia” para describir un funcionamiento colectivo que aportó calidad al trabajo periodístico autogesitivo: “Los medios comerciales hacen sinergia para el mal. Nosotros logramos hacerla para el bien. Sin perder identidad, nos combinamos y fortalecimos la información. Demostramos que hacemos periodismo de calidad”.

El eje se extendió al taller participativo que siguió, en el que el editor de Periódico Andén y responsable de uno de los capítulos del flamante libro Editar Sin Patrón, Gustavo Zanella, dialogó con la investigadora de la Universidad Nacional de Quilmes Sofía Castillón, quien también aportó a la publicación compilada por el periodista y docente, Daniel Badenes. “Los momentos de crisis son paridores de revistas culturales”, postuló Zanella, luego de resumir brevemente el espíritu de la publicación que revisa, por primera vez, la experiencia política-profesional de las revistas culturales independientes.

Durante la charla, también surgió la falta de regulación estatal en el sector como problema. “(El de las revistas culturales) es un sector significativo económicamente para que se lo tenga en cuenta en la construcción de políticas públicas: esa ausencia de políticas constituye una postura ideológica del Estado”, remarcó.

CENSO DE REVISTAS 2017: RESULTADOS PRELIMINARES

La mañana del sábado estuvo dedicada a revisar los resultados preliminares del sexto censo de revistas culturales, un trabajo único en colectivos similares que permite obtener una radiografía detallada y actualizada del sector para pensar, desde allí, estrategias que fortalezcan y mejoren la realidad de los editores y editoras.

Desde que se abrió el nuevo censo -julio pasado- 169 revistas aportaron sus datos. Una decena de ellas nació entre 2016 y 2017. Las publicaciones significan 1553 puestos de trabajo y son leídas por 7 millones de personas por mes. De las nacidas en el último lustro, el 84 por ciento utiliza plataformas digitales para circular, mientras que, de las que resisten en el mundo del papel, el 30 por ciento se vio forzada a reducir su tirada en el último año y otro tanto debió abandonar espacios de distribución, como los kioskos de diarios.

“Detrás de nuestras revistas hay mucho más que una publicación: organización”, remarcaron los encargados de llevar a cabo el estudio, Nahuel Lag de Revista NAN y Daniel Badenes, integrante del colectivo de Revista La Pulseada.

Según el censo 2017, el 54 por ciento de los colectivos que editan revistas culturales integran, además, organizaciones más amplias, brindan talleres, o desarrolla producciones audiovisuales. El vínculo con otras organizaciones permite establecer redes para potenciar el trabajo de manera colectiva, mientras que las producciones audiovisuales genera más tráfico en las web. “El contenido diferenciado permite llegar a más lectores”, explicaron desde la Revista PPV.

DESAFÍOS Y NUEVAS AUTORIDADES

El debate dado durante los dos días de encuentro fue enriquecido por todas las editoras y editores en la asamblea extraordinaria de la asociación, lo que permitió vislumbrar algunos posibles rumbos y batallas a dar en el ciclo que comienza: fortalecimiento del trabajo colectivo interno, refuerzo de vínculos con otros colectivos que están dando batallas similares, continuar con el reclamo por una Ley de Fomento a la producción autogestiva de comunicación cultural por todas las vías posibles.

Reunidos en asamblea, los editores escucharon las palabras de Sergio Maldonado y se volvieron a preguntar: “¿Dónde está Santiago?”.

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