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Tiempo Argentino fue a la escuela

Sus trabajadores participaron de una entrevista pública en el CFP 24 de Morón y Artigas el lunes pasado. Contaron su experiencia, cómo resistieron el vaciamiento de la empresa y los desafíos que tienen ahora como una cooperativa que autogestiona en medio de comunicación dominical.

La entrevista pública estuvo organizada el lunes 13 de noviembre por el Taller de Producción Gráfica que pertenece al  trayecto de Comunicación de los muchos y diversos cursos que brinda el Centro de Formación Profesional N° 24 de Morón y Artigas, barrio de Flores.

Los invitados fueron Federico Trofelli, periodista de la sección sociedad del diario, y Pablo Tomasello, retocador de fotografía e integrante del equipo audiovisual.

Al comienzo, Fernando Zuker, responsable de este taller literario y periodístico, expresó: “Nos propusimos desde el taller hacer esta entrevista pública, porque creemos que la entrevista es la más pública de todas las conversaciones privadas que existen. Todo el tiempo estamos vinculados con otras personas, uno de esos vínculos es la entrevista y hoy la ejercitaremos”.

Así, y luego de palabras de agradecimiento y de bienvenida del director del CFP 24, Sergio Lesbegueris, se dio comienzo a la charla. Con un público sentado en ronda y muy ávido de preguntar,  Pablo Tomasello contó que cuando fue despedido del diario Crónica junto a otros 160 compañeros, pasó por la escuela, y se formó en el curso de soldadura, “después cuando entré a trabajar a Tiempo Argentino no pude seguir por los horarios, esta es una escuela hermosa”.

Dentro del proceso de cómo el diario se transformó en cooperativa, los invitados hicieron un extenso y ameno relato de lo que fue sucediendo, dejando lugar a las preguntas.

Contaron desde la venta del primer número luego del cierre. Los trabajadores y trabajadoras del diario durmieron allí y ocuparon el lugar para no poder sus puestos de trabajo por alrededor de 5 meses. Sacaban un boletín diario web, donde iban contando lo que pasaba.

Pablo dijo que fue algo autogestivo y que eligieron el 24 de marzo del año pasado. “Fue un diario con mucha mística, fue el que nos reunió, hicimos 30.000 ejemplares y se agotaron, lo vendimos nosotros mismos haciendo un acuerdo con los canillitas”.

Un mes después y con el dinero recaudado, volvieron a sacar la edición dominical con mucho esfuerzo. “Fue clave para nosotros aquel día por el trato para con el público, porque no estábamos acostumbrados, y creo que casi ningún periodista lo está. Descubrimos que había un sector de la población que nos quería leer, era por ahí el camino”, agregó Federico Trofelli.

Contaron también que algunos compañeros fueron migrando a otros medios, que antes eran 280 con colaboradores externos, y hoy son unos 100 los que conforman la cooperativa de trabajo.

El diario “Tiempo Argentino” funcionaba dentro del grupo de medios “Veintitrés”, que contaba con unos 800 trabajadores.

“Siempre tuvimos asambleas fuertes, como la paritaria del 2013, luego colaboramos en la conformación de un nuevo sindicato de prensa que es el Sipreba (Sindicato de Prensa de Buenos Aires), hoy compartimos el edificio de trabajo también”, esto lo contó Tomasello como antecedente, y como historias unidas de fuerzas internas de los trabajadores de prensa.

La cantidad de periodistas en la calle en la actualidad es notable y por más preocupante. Se calcula que  son más de 2.000 desde que Mauricio Macri asumió la presidencia.

También relataron que el proceso de cambio cultural de ser una empresa de comunicación a una cooperativa de trabajo fue dificultoso.

Hubo acuerdos y desacuerdos, pero que de a poco fueron consensuando tareas que antes no estaban acostumbrados a hacer. Desde la gestión y hasta la limpieza.

Se organizaron siempre bajo asambleas y además cuentan con un Consejo de Administración que funciona para organizar mejor: en su estructura, en su mirada ideológica, y en su manera de producir sentido.

Hoy sus principales ingresos provienen de los “socios”, es decir; de los lectores suscriptos que reciben el diario los domingos pagándolo de forma mensual. También están fortaleciendo otras maneras de comercializar el medio y seguir sumando lectores para generar más ingresos, por ejemplo sorteando libros, entradas para el cine, espectáculos, etc.  El diario se imprime en la Cooperativa Gráfica Patricios, que también es una empresa recuperada.

Hacia el final, contaron anécdotas de aquel intento de vaciamiento y de desalojo violento por parte de los antiguos dueños o patrones, Szpolsky, Garfunkel y luego Martínez Rojas.

Ese mismo día sacaron un diario por la tarde. De cómo les costó aceptar esto, del engaño, de cómo resistieron y aprendieron de otras cooperativas que se acercaron para ayudarlos y asesorarlos, como el medio de comunicación cooperativo “La Vaca”.

Hoy tienen otra forma de pensar, de funcionar colectivamente, en un clima ameno, haciendo periodismo cooperativo y con nuevos desafíos por delante.

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