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“Es un lugar donde siento que mi pintura esta cómoda y yo también”

Natalia Biasioli expuso su muestra “Pasto” en el espacio-taller D’Alessandro, Cachimayo 1320, Parque Chacabuco. En esta entrevista cuenta acerca de su producción y las enseñanzas de su maestro.

La Comuna 7: ¿Cómo fue la selección de las obras?
Natalia Biasioli: Horacio y Silvina D’Alessandro pasaron por el taller, seleccionaron algunas obras, pero la verdad que me motivó tanto la muestra y este tiempo pinté mucho, casi todas las obras que están son del último mes. Venía muy trabada que no podía salir del paisaje y fue fuerte lo que me produjo, arranqué con todo y me puse a pintar. Les dije si querían venir a verlas y me dijeron que confiaban en mí y que muestre lo que yo quería. Así que fue una sorpresa porque nadie conocía lo que estaba haciendo en el último mes.

LC7: ¿Cuáles son las temáticas que abordas en estas obras?
NB: Pinto mi vida, cosas que me van sucediendo y esta muestra tiene que ver con el resurgimiento del personaje. Pintaba a un personaje durante muchos años que era una mujer que yo le decía la “mujer gancho” y en un momento me pasan cosas en mi vida: fallece mi viejo y la casa de mi infancia donde vivía mi papá en Ciudad Evita empieza a estar vacía. Tuve un bloqueo importante y no pude pintar más personajes y empecé a hacer paisajes durante mucho tiempo. Veía que la naturaleza empezaba a crecer y a tomar protagonismo adentro de la casa. Fue muy fuerte esa imagen. Y recién ahora sentí la necesidad que salga nuevamente este personaje  que sería yo. Son pinturas autoreferenciales: soy yo mirando el mundo, las cosas que me van pasando en la vida. Por eso la muestra se llama “Pasto” porque yo ahora tengo mi casa. En mi casa de ahora tengo pasto. Siempre mi pintura estuvo relacionada con la casa de mi infancia o ese personaje que yo pintaba estaba muy arraigado a la familia y a los recuerdos de mi niñez donde el pasto era de la casa de mis padres. Me gustó mucho hacer esa relación entre pasto viejo y pasto nuevo. Y que el personaje salga con su propio pasto. La mujer que sería yo es un cuerpo trabajado, con recorrido, con historia, con marcas, cicatrices, un cuerpo más maduro. Es un poco el recorrido este.

LC7: ¿Cuánto demoraste en generar este grupo de obras?
NB: Muchas de esas obras las hice en un mes. Nunca pinto tan rápido. Depende de mi situación y la necesidad que tenga de pintar. Quería mostrar algo nuevo en la muestra. Hay unos cuadros chiquitos que tienen más de 10 años que son bocetos que después pasó la idea a un cuadro más grande.

LC7: ¿Cómo es tu proceso de producción desde la tela en blanco?
NB: Cuando tengo una tela que tiene casi mi tamaño, primero la ensucio, la mancho. Le pierdo el respeto ensuciando la tela. También giro muchos las obras. Al principio, cuando no hay forma, y para que no me condicione de antemano, la mancho. Soy de tirar baldes con agua a las obras. De pintar y después limpiar, poner pintura y después taparla. Me gusta poner para sacar. Pongo un color, pongo otro, raspo y se ve el color de abajo. En uno de los cuadros, por ejemplo, el cuerpo estaba todo pintado y lo lavé con una esponja y jabón. El resultado son los cuadros pero el proceso es hermoso, las cosas que voy sintiendo y me van pasando, la comunicación con la obra.

LC7: Al ver tus obras, ¿podes identificar alguna influencia que Horacio te haya dejado en tu obra?
NB: Si, el color y el oficio. Con Horacio se trabaja mucho, mucho. Venía al taller de acá porque vivía cerca y aparte estudiaba con él en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Me acuerdo de haber hecho como 5 años naturaleza muerta y mucho dibujo. Mucho oficio: hace, hace, hace. Era más importante el hacer que el pensar en la gran obra. Ahora que soy mamá, me cuesta más pintar aunque pinto un montón. Pero antes de ser mamá pintaba todos los días.

LC7: Estas enseñanzas las heredaste y las aplicas en tu propio proceso de producción. ¿Podes identificar influencias en tu metodología pedagógica?
NB: Tengo un taller propio y doy clases también y hay muchas cosas que las hago igual que él. Heredé mucho de su pedagogía: mis alumnos pintan y mucho, y hay momentos para no pensar y hacer porque en algún momento se va a acomodar. Ese momento de parar todo y pensar. Hasta palabras que él me decía a mi “anda de lo general a lo particular”, “seguí con los detalles”, las mismas palabras se las copie. Me siento muy cómoda en este espacio, por Horacio, por el lugar, por su familia y porque fui parte durante un montón de años. Es un lugar donde siento que mi pintura esta cómoda y yo también. Horacio tiene una forma de enseñar que también aplico en la cual cada uno tiene que hacer lo que tiene ganas en ese momento, lo que necesita hacer y él va guiando a la gente. Es un gran guía.

LC7: ¿A quiénes das clases?
NB: Trabajo tanto con adultos como con chicos. Con los chicos trabajamos con dibujo, collage, cerámica, objetos, pintura. Me gusta trabajar más con chicos que con grandes porque los chicos son más frescos. Todo lo que vos enseñas es una sorpresa y una fiesta para ellos, todo lo disfrutan. En cambio, los grandes vienen con muchos prejuicios y sienten mucha frustración cuando la cosa no queda tal cual la pensaron o no salió la forma. Los chicos, vos le das arcilla, y no importa la forma. Tengo un grupo de adultos que vienen a mi taller como hace 8 años y ver desde que empezaron hasta ahora toda la producción que hicieron, el recorrido, y me da mucha gratificación también.

LC7: ¿Ves ese disfrute y esa traducción de la emoción en el proceso y en el producto final?
NB: Si, por ejemplo el otro día los nenes hicieron un cuenco de los deseos. Era un cuenco todo agujereado y después lo pintaron con temperas. Era más la idea de lo que ellos sentían y lo que iban a poner en ese cuenco de cerámica que se iban a llevar que las formas. Pesa más la ilusión de lo que ellos creen que es. En realidad, hay algo que transmito es que crean en lo que hacen. Si uno no cree en lo que hace es muy difícil que otro crea en eso. Y los nenes creen en lo que hacen. Si es más importante lo que uno quiere decir que si la forma es perfecta, ahí funciona. Disfrutar del espacio, de la tela, de los colores, de lo que sale. Trato de conectarlos con eso que con el resultado. El espacio del taller tiene que ser un lugar de uno para conectarse con uno. La pintura tiene que ser un lugar y el taller te genera eso porque vos venis y hay un vino, hay un mate, se comparten cosas, películas y obras de teatro. Es re lindo el ámbito del taller.

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