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Se celebró el Día de la Virgen de la Medalla Milagrosa

Miles de fieles se congregaron en esta parroquia de Parque Chacabuco para celebrar las fiestas patronales. Como todos los años, se realizó la procesión por las calles del barrio.

Cada 27 de noviembre se celebra el Día de la Virgen de la Medalla Milagrosa, donde miles de peregrinos y fieles se acercan a la parroquia ubicada en Curapaligüe 1185.

Hubo misas a cada hora a lo largo del día, siendo las dos más importantes la presidida por el cardenal Mario Poli, arzobispo de la Arquidiócesis de Buenos Aires, durante la mañana y la presidida por el monseñor Ernesto Giobando, obispo auxiliar, por la tarde.

Durante la noche, se realizó la tradicional procesión por las calles del barrio con la imagen de la Virgen.

Los festejos habían comenzado la noche anterior, cuando a las 12 se celebró el “Cumpleaños feliz” a la Virgen María.

Las fiestas patronales se realizaron en el marco del primer año del Sínodo Arquidiocesano de la Iglesia de Buenos Aires, por lo que Giobando expresó, al cierre de la misa de las 19, que se va a realizar una consulta a los creyentes con el fin de “ponernos en camino” y “entre todos descubrir lo que Dios nos pide”.

La procesión comenzó pasadas las 20 y se realizó alrededor del Parque Chacabuco (Curapaligüe, Eva Perón, Emilio Mitre y Asamblea). A pesar del frío, durante las casi dos horas que duró la caminata, los peregrinos no dejaron de aplaudir y agitar sus pañuelos hacia la imagen de la Virgen. “Viva María, viva la Iglesia, viva Jesús”, se escuchó en varios momentos del recorrido que empezó cuando todavía había luz y terminó con la oscuridad de la noche presente.

La procesión sólo tuvo dificultades para seguir caminando en la calle Emilio Mitre donde el tránsito no fue cortado en su totalidad, por lo que los fieles tuvieron que pasar entre los autos.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue cuando se pidió por los marinos del submarino ARA San Juan y se rezó la oración por la patria.

A lo largo del día, los fieles pudieron acercar sus intenciones a la Virgen y se pidieron bendiciones para el barrio. Cuando la procesión llegó a la avenida Asamblea, casi en el final, se dispararon los fuegos artificiales y el papel picado comenzó a caer desde uno de los edificios de esa cuadra.

En ese momento, los aplausos se hicieron cada vez más fuertes y la multitud, que se había dispersado a lo largo del camino, se hizo cada vez más grande y unida ya llegando a la entrada del templo.

La procesión culminó con la interpretación del Ave María en un escenario montado sobre Curapaligüe, justo en el frente de la iglesia, en donde momentos después se celebró la última de las misas del día para cerrar un día lleno de festejos y emociones y en donde se volvió a pedir: “Ayúdanos a ponernos en camino”.

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